martes, 18 de mayo de 2010

Poeta Legendario (Breve biografía de Juan Ramón Molina )

Pintura de J.R. Molina realizada por J.R. Lainez







Por: Luis David Reyes


“Juan Ramón Molina fue un ser excepcional, el tipo cabal de poeta, vidente , visionario, que se puso sobre la realidad de la vida como sobre un pedestal, y con la cabeza llena de la divina locura de la poesía, advirtió y canto, de la manera mas bella, la misteriosa armonía de las cosas. Era mediano de estatura, de complexión maciza, de tez sonrosada; su rostro era ovalado, fuerte el mentón, la boca sensual y hermosa; la nariz recta, de suave azul los ojos, su frente elevada y las cejas figurando dos arcos perfectos. Sus manos eran pequeñas, sus pies breves, su cuerpo hermoso, y tenía una fuerza extraordinaria y docta agilidad de un gimnasta. Era su carácter violento, su voz varonil, y había en su mirar cierto desdén compasivo, que debe ser el que sienten los dioses por las bajas y obscuras miserias de los hombres. Sus fuertes mostachos, altaneros, dabanle cierto aire de capitán gascón, y servianle, no como para ostentar jactancias, sino para acentuar su altivez y señorío.
Era su porte airoso, su paso señorial. Jamás conocí hombre alguno que estuviera envuelto en una aura mas apolínea y revelase de modo mas pleno como es sutil, luminaria y grandiosa el alma de los poetas. Luis Andrés Zúñiga”[1]

1.1. Antecedentes de su niñez

“Allí en Comayagüela – puente Mallol de por medio- nació Juan Ramón Molina el 17 de abril de 1875, del hogar que formaba don Federico Molina, inmigrante español, y doña Juana de Molina”[2]
Molina desde pequeño mostró un temperamento fuerte e inquieto, son muchas las anécdotas que cuentan de su infancia, “Nos refiere don Manuel Cantor, antiguo tipógrafo del diario de Honduras, y compañero de Molina, que unas de las favoritas diversiones del poeta niño era la de montar en puro lomo, con la cara hacia la cola, a un viejo caballo familiar. A todas horas del día se le veía horcajadas en su manso bayo, por las calles y callejones de Comayagüela, llamando la atención de los pocos forasteros, por el estrambótico galopar. Una vez, ya el caballo molesto con las travesuras de su amo, le dio por entrarse a la casa de doña blanca, y como la puerta de la pulpería, única que se encontraba abierta era angosta, sacó por las ancas al jinete, derribando las botellas de miel de palo y la mascadura del mostrador. A Molina que nada le importo el susto de la dueña de la casa, ni las averías, se sacudió las nalgas y volvió a montar a su manera: era un niño terco” [3]
Quizás por esa terquedad sus padres deciden internarlo en el colegio de Mr. White, etapa oscura de su vida que dejara profundas huellas en su psique y así lo expresara en la sátira que le dedica al siniestro Mr. White llamándolo Mr. Black “Su edad… seguramente se le había muerto de vieja, o tal vez nunca tubo…. Era un hombre cerbatana…una alta osamenta cuyos huesos chocaban a cada instante; una momia colosal metida en levita, del color de la miseria, cortada por la desgracia, raída por el hambre y empolvada por el tiempo”[4]
Desde su infancia Molina mostró un carácter difícil y rebelde, que lo caracterizaría durante el resto de su vida. Dicho carácter lo arrastró por un gran numero de sin sabores, que lamentablemente coleccionará durante toda su vida, sin embargo, son estas frustraciones las que sublimara para crear su arte y convertirse en el máximo poeta hondureño.

1.2. Antecedentes de su juventud y estudios en Guatemala

Molina cursa su bachillerato en Guatemala, donde escribe sus primeros poemas y se laurea como bachiller en ciencias y letras, posteriormente ingresa a la carrera de derecho al mismo tiempo que ejerce como catedrático de literatura y declamación en el Instituto de Varones donde por “su origen hibuerense, su perfil de corte griego y la barba calzada —estilo prócer— que por entonces usaba, le apodan cariñosamente don Morazán”[5], Posteriormente abandona el derecho para dedicarse por completo a su vocación literaria.
Regresa a Honduras aunque antes se bebe en dos ocasiones el dinero del boleto de autobús, si logra regresar es por la caridad de sus amistades.
Una vez en Honduras el bardo es acogido por el presidente Bonilla, a quien Molina había apoyado, por lo cual, es ungido con elevados cargos, entre ellos cabe destacar el de vicerrector de la escuela militar. El poeta tenía que vestir uniforme de coronel cosa que al altivo Molina gustaba bastante, también fue “nombrado diputado para integrar el congreso nacional de honduras el primero de enero de 1904”[6], más tarde funda el diario El Cronista donde se destaca como periodista, y “desde la posición elevada de una soberbia rayana en lo pedante, critico, anatemizo, ofició como censor de prejuicios, como conciencia viva de una sociedad que termino por aislarlo para acallar su voz.”[7] Protagoniza algunos duelos literarios contra escritores locales debido a su feroz crítica. Un ejemplo fue la que le realizó a la novela Angelina escrita por Carlos F. Gutiérrez, a la que llamo:
“Librejo cursi y pedante,/ indecente y chabacano,/ que siempre tengo a la mano / cuando me tomo un purgante”[8]
En su juventud Molina tuvo una vida romántica muy intensa “tres veces encuentra a la princesa de sus delirios. A dos las hace sus esposas, y con la tercera tiene una hija. La primera lo quiere tanto que por amor del poeta rompe con toda la aristocrática familia que se opone al matrimonio. Nada puede detener la fuerza de dos corazones que se quieren. Sólo algo… y esta llega… la muerte no perdona a nadie.”[9]
Su primera esposa es Dolores Inestroza, quien muere muy joven y con ella procrea dos hijos: Bertha y Marco. “Bertha se terminara suicidando y Marcos se convertirá en un dipsomaniaco al igual que su padre.”[10]
Su segunda esposa es Otilia Matamoros, sin embargo, procrea una hija con Pastora Castillo. La hija de Pastora y Molina se llamó Aída, y es la única descendiente de Molina que no tuvo un trágico final.
La Juventud de Molina fue intensa en el hábito literario, escribió bellos poemas y magnificas prosas. Ejerció el periodismo y fundó el diario “La Crónica”. Ocupó cargos importantes, y se involucró en la política nacional. Se enamoró, tuvo hijos y vivió a plenitud como poeta, intelectual, esposo, amante y padre; pero sobre todo como un gran hondureño ocupado y preocupado por el futuro de nuestra querida patria a la que él mismo llamo “El Mejor País Del Mundo”.


1.3. Viajes

El General Bonilla envía de viaje a Juan Ramón Molina y al poeta Turcios, primero viajan hacia los EE.UU, posteriormente se trasladan a Brasil donde Molina impresionaría y se laurearía cuando en una fiesta de la alta sociedad lee su poema “A Una Muerta”. Conoce y entabla amistad con Darío, luego viaja hacia España donde gana un improvisado concurso de soneto a Darío y a Chocano, los cuales al escuchar los versos de Molina, admiten la derrota. Finalmente viaja hacia París y luego de vuelta a Honduras ya que el General José Santos Zelaya impulsa una revolución desde Nicaragua.
Después de muchas tribulaciones políticas asume el poder el General Terencio Sierra, a quien Molina apoya en un principio, sin embargo, en una fiesta realizada por Terencio Sierra en casa presidencial, Molina se pasa de copas y “recomienda” al general como debería gobernar, a lo que Terencio contesta expulsándolo de la casa Presidencial, posteriormente es condenado a picar piedra en la carretera del sur y torturado en el cuartel San Francisco. Finalmente se exilia a El Salvador, justo antes de casase con Herminia Ofelia por lo que Luis Zúñiga con un poder especial lo remplaza en la boda.
El poeta viajo por muchos países del mundo, no obstante, siempre le embargo un sentimiento de nostalgia. El amor a la patria que sintió Molina era tal que cuando llego ha Honduras de su viaje por Brasil, Europa y Estados Unidos, escribió que “Poco faltó para que, al llegar a Amapala, abrasase a los remeros del bote que me llevaron a tierra…y al poner el pie en la sagrada tierra de Honduras el corazón me palpitaba fuertemente cosa que no me pasa en ninguna otra parte… hoy amo a Honduras más que antes de tal modo que hasta sus defectos me parecen cualidades”, tal era el fervor de Molina por Honduras, que no se podía imaginar viviendo fuera su querida patria y así lo demostró en muchas ocasiones al declinar grandes oportunidades de trabajo en el exterior.

1.4. Muerte

La muerte de Molina esta marcada por el signo de la desgracia. Murió joven y en el exilio. Herminia su esposa pierde un hijo de cuatro meses, lo cual contribuye más a la tristeza que por esa época embargaba al poeta, y lo arrastraba a una vorágine etílica. En el salvador se da cuenta que una amante suya Pastora Castillo, dio a luz una hija de él, única que no se suicida, y que continuaría su estirpe. Las deudas, la frustración, la humillación, la dipsomanía y la desesperanza llevan al poeta a morir en un estanco, que los clientes llamaban “Estados Unidos”, por intoxicación etílica y de morfina el día 2 de noviembre de 1908.
“Al saberse la infausta noticia en Centroamérica la prensa se hizo en ditirambos y lamentaciones”[11] Muchos intelectuales tanto nacionales como extranjeros le dedicaron escritos. Entre ellos figuran Rubén Darío, Chocano, Miguel Ángel Asturias, Salatiel Rosales, Barba Jacob, Medardo Mejía entre muchos otros.
Molina fue enterrado en El Salvador y sus restos fueron expatriados en 1918, a partir de ese momento “la tumba de Molina en Tegucigalpa es… meca de obligada peregrinación para literatos y artistas”[12]
La muerte de Molina a la corta edad de treinta y tres años nos deja una sensación de tragedia, y una interrogante ¿Cuánto hubiera evolucionado su arte de vivir más tiempo? Una pregunta que por la calidad del trabajo poético de Molina y el talento que poseía, se responde con facilidad que la intempestiva muerte del poeta nos privó de grandes obras poéticas de una calidad insospechada producto de una posible madurez estética.

*Nota: esta breve biografía es un resumen de un estudio más completo.
[1] Perez, Eliseo. Et al. 1994. Juan Ramón Molina, Vida y Obra. Alin editora. Tegucigalpa, Honduras. p.5
[2] Ibid. p.4
[3] Ibid. p.17

[4] Perez, Eliseo. Et al. 1994. Juan Ramón Molina, Vida y Obra. Alin editora. Tegucigalpa, Honduras. p.6
[5] Perez, Eliseo.1966.Habitante de La Osa. Editorial Nacional. San Pedro Sula. p.25
[6] Rivera, Humberto.2007. Juan Ramón Molina. Editorial Universitaria. Tegucigalpa, Honduras.p. 70
[7] Molina, Juan Ramón.1977. Tierras, Mares y Cielos. EDUCA. Costa Rica. P.15
[8] Rivera, Humberto.2007. Juan Ramón Molina. Editorial Universitaria. Tegucigalpa, Honduras. p.50
[9] Ibid. p.85
[10] Ibid. p.85
[11] Perez, Eliseo.1966.Habitante de La Osa. Editorial Nacional. San Pedro Sula. p.156
[12] Ibid. p.158